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Talión

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Talión: pena que consiste en hacer sufrir al delincuente un daño igual al que causó . Marta Aguilera es una periodista a la que le diagnostican un cáncer cerebral terminal y le dan dos meses de vida. Su vida cambia por completo en ese momento: cualquiera de sus próximos actos no tendrá futuras consecuencias. Una vena justiciera mezclada con posibles cambios de personalidad inducidos por los efectos del tumor, la conducen a convertirse en una asesina dentro de una España de mafias, drogas, terroristas y gente sin escrúpulos. En esta novela se difuminan los márgenes entre lo que está bien y lo que está mal, generando en el lector cierta simpatía hacia la ley de Talión. Desde luego, la sinopsis de este thriller atrae la curiosidad de los lectores. Resulta interesante conocer a este personaje que a causa de este tumor puede perder esa racionalidad que caracteriza a la especie humana. A mí personalmente Marta me parece un personaje bastante racional durante toda la novela y que tiene mu...

¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor?

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Entre novela y novela, hace dos semanas decidí hacer una breve pausa en mis lecturas con un nuevo libro de cuentos de Raymond Carver. Para mí es nuevo, pero es el primer libro de relatos que este autor escribió y reescribió durante quince años. Los cuentos de Carver que llegaron a mi conocimiento hace varios años supusieron un golpe inevitable en mi concepción de los relatos cortos y me obsesionaron profundamente a la vez que me maravillaron. Sus relatos dan a conocer, junto con Richard Ford y Tobias Wolff, el llamado movimiento literario del realismo sucio (desarrollado sobre todo en la primera mitad del siglo XX). Esta serie de cuentos se caracterizan formalmente por ser austeros, lacónicos, cargados de personajes que se presentan en escenas cotidianas llenos de defectos, golpeados por la vida y retratados con una humanidad escalofriante. En este caso, la América de puertas adentro se muestra disfrazada de parejas al borde del colapso, padres que pierden la comunicación con sus hijo...

Los amores autómatas

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     Félix me hizo llegar este libro hace unos pocos meses. Yo ya le seguía la pista desde que resultó ganador del premio Valparaíso de poesía en 2016. El nuevo libro en cuestión Los amores autómatas me  lo dedicó y firmó esperando que "encontrase algo bello en él".  Hablamos de un libro de poesía que recibió el premio en el certamen andaluz de poesía "Villa de Peligros" el año pasado (2019), editado e imprimido en Granada en el mes de Julio de ese mismo año.  El libro consta de tres partes: I. OMNES VULNERANT ULTIMA NECAT     (Frase  proveniente del latín que antiguamente se lucía en los relojes de las iglesias, y que significa  «hieren todas, la última mata» , para referirse al inexorable paso del tiempo y a la temporalidad de la vida humana.) II. EL CICLO DE LOS NERVIOS III. ROSA MEDITATIVA      (Cuadro del artista español Salvador Dalí pintado en 1958.)      Cada una de ellas incluye una serie de poemas...

Paseos con la abuela

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Ahora que podemos salir a la calle, la abuela y yo paseamos antes del atardecer. Las tardes suelen transcurrir tranquilas, con medio sol en la espalda y pasos breves. Andamos sabiendo que no podemos detenernos y nos cruzamos las miradas con otros paseantes que avanzan en su propia melodía suave. Somos silenciosas, porque las briznas de aire que nos acarician, y la lentitud de nuestros cuerpos no quieren apresurarse más. A veces juraría que ni siquiera sabríamos qué decir para acertar. La abuela suele recordar entonces, tras llegar al primer cruce, que ella de joven una vez estuvo tan cansada mientras trabajaba en las tierras del pueblo que tuvo que detenerse. Pero seguimos adelante y dejamos que los pensamientos avancen. Le recoloco la mascarilla, porque tiene la cara pequeña y suele escurrirse debajo de la nariz. Me dice que también se le están cayendo las medias mientras andamos y que desde hace unos cuantos lavados, se le caen y parecen paraguas. Continuamos y yo intento imaginarme...

Mientras andas sin zapatos

No me sorprende ni un pelo. Esta agonía cómplice que arrastras como una ludopatía urgente y que te hiela la sangre mientras dices cosas y explicas cosas y vendes cartas y predicas otras. A ti tampoco te sorprende la costumbre de llorar por todas esas vidas terribles y síncronas que se reproducen, como un cine malo (disculpa mi falta de criterio), en esa sala vacía que dejan tu pasos. Por eso este libro, rojo sangre, que tiene un título que hiere (tanto que duerme besando la mesa) y que me sube a la cara como una vergüenza, no podría hoy repeinarte ni los huesos ni la sorpresa. No hay coraje huidizo, ni verdades con patas, ni buenas intenciones en esa cara de la luna que es en realidad tu primer plato. Ni siquiera aún has entendido que no estaba todo en las manos de quien no repara: ni tu futuro, ni el descanso, ni siquiera tú. Si el dolor no fuese algo tan intangible como la deshumanización de otro cuerpo humano, si creyera haberte si quiera amedrentado en algún intento, si acaso eso...

Un elixir a

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Voy a contar esta historia. Es uno de esos pensamientos que uno acaba rescatando cuando no conoce otra manera. Quizás te la cuente a ti, que desees saber algo, entender más, dejarte a la tristeza. Quizás me lo cuento a mí, que no recuerdo como se cuentan las historias que no dejan de ocurrir, que no sucedo- ni siquiera aquí . El día sonreía y ya he mentido. Creo que llovía a cántaros y me lancé, como hago algunas veces, como deseaba en aquel entonces, dentro de aquel refugio. Creo que yo sí sonreí porque siento fe profunda en la amabilidad. Me contuve, como quien se agarra los recuerdos, como quien se abrocha el cinturón todo lo que puede, como quien respira solo por existir un momento. A ciencia cierta, hoy solo puedo decir que el avión de papel se estrelló, pues los aviones no vuelan por debajo del suelo. Pero bien sé que dejé que me crecieran las ramas y los aterrizajes. Recuerdo con tristeza pasada la paz de algunos momentos que se junta con el claro que ahora cruza este verano...
Podría definir esto de tantísimas maneras que seguiría sin acertar: los pájaros están comiendo pan a pasos de mis manos, el sol es un arma de distracción veraniega o las miradas incomodan a los que no saben ser mirados. Podría seguir enumerando ocasiones y postergando el blanco de este papel, de esta oficina. Podría seguir siendo lo que mis manos me dictan: más silencio. Me he callado del todo, aunque las prisas son oscuras y las noticias duermen en pozos dentro de pozos. Y eso despierta los sentidos de cualquiera que busca. Pero dónde estamos, e ntre mentiras que rozan ser ciertas y verdades con manos tímidas , me dice el gorrión, entre la línea y el salto . No sabemos suficiente y por eso, las migas de pan siguen en el suelo. Me recuerdo en los brazos de quien sonríe siempre. Me pongo nerviosa cuando no sé proteger, contener, sujetar. Qué puedo hacer para que no pase, cómo permanezco firme cuando se caen las vigas que me sostenían y yo soy el edificio ahora. Tú, en la otra mita...